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La actividad agropecuaria es la actividad productiva más antigua de la humanidad; este simple hecho implica que es el sector que ha experimentado el mayor número de políticas públicas.

sábado, octubre 20, 2007

Protocolo de Montreal puede ser modelo para abordar cambio climático

Protocolo de Montreal puede ser modelo para abordar cambio climático

(Tratado tiene en cuenta nuevo conocimiento y economías en desarrollo)


Por Cheryl Pellerin
Redactora del Servicio Noticioso desde Washington

Este es el segundo de una serie de dos artículos sobre el Protocolo de
Montreal y el ozono estratosférico.

Washington - El Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan
la capa de ozono, elaborado hace 20 años y considerado hasta el momento un
éxito entre científicos y gobiernos, fue diseñado para considerar los
nuevos descubrimientos científicos y la amplia diversidad de realidades
económicas que existen en los países desarrollados y en desarrollo.

El acuerdo, ratificado por 191 países con el fin de proteger la capa de
ozono, que a su vez protege a la Tierra contra la peligrosa radiación solar
ultravioleta, es, según algunos científicos, un buen modelo para atender
otro problema ambiental: el cambio climático y la acumulación atmosférica
de los gases de efecto invernadero.

"Lo que fue muy interesante es que el protocolo mismo pedía una
reevaluación periódica del conocimiento científico", dijo Guy Brasseur,
director adjunto del Centro Nacional de Investigación Atmosférica de
Estados Unidos (NCAR) en el Laboratorio de Sistemas Solares y Terrestres,
al Servicio Noticioso desde Washington. "No era un protocolo rígido, sino
que podía evolucionar con el tiempo dependiendo de la información que se
originara de la ciencia. Era único".

En 1974, los científicos descubrieron que las emisiones de
clorofluorocarbono (CFC) agotaban la capa de ozono en la estratosfera. En
la década de 1980, los científicos observaron una disminución de la capa de
ozono sobre la zona antártica que la gente denominó un agujero en la capa
de ozono. En 1987, unos 24 países firmaron la primera versión del Protocolo
de Montreal. (Véase artículo relacionado (
http://usinfo.state.gov/xarchives/display.html?p=washfile-spanish&y=2007&m=
October&x=20071016123959liameruoy0.9792292
 )).

Los países que han ratificado el protocolo se comprometen a cumplir
objetivos estrictos con plazos concretos para reducir las casi 100
sustancias controladas por el tratado. Dichas sustancias contienen bromo y
cloro, sustancias químicas que agotan la capa de ozono, así como CFC e
hidroclorofluorocarbonos (HCFC).

En los años noventa, los HCFC se consideraban sustancias químicas en
transición para uso como sustitutos de CFC, porque eran menos eficaces al
agotar la capa de ozono que los CFC. No obstante, también está programada
la eliminación paulatina de los HCFC,  para el año 2030 en países
desarrollados y para el 2040 en países en desarrollo.

DOCUMENTO DINÁMICO

Desde enero de 1989, fecha en que entró en vigor el pacto, los
representantes de las partes en el Protocolo de Montreal se reunieron 19
veces en diferentes países, la más reciente en Montreal. del 12 al 21 de
septiembre.

En esa reunión, después de una propuesta y un fuerte respaldo de Estados
Unidos, los 191 participantes que conforman el tratado convinieron en
adelantar una década la eliminación de la producción de HCFC que agotan la
capa de ozono. El acuerdo final combina alternativas propuestas por
Argentina y Brasil; Noruega y Suiza; Estados Unidos; Mauritania, la
República de Mauricio y los Estados Federados de Micronesia.

Concretamente, las partes acordaron que los países desarrollados
adelantarán la producción y consumo básico de HCFC de 2015 a entre 2009 y
2010, y detendrán la producción y consumo de HCFC en 2013, en vez de 2016.

Los países en desarrollo reducirán su producción y consumo de HCFC en diez
por ciento en 2015, 35 por ciento en 2020 y 67,5 por ciento en 2025, hasta
eliminarla por completo en 2030. Los países desarrollados eliminarán
progresivamente la producción de HCFC en 2020 y reducirán en 75 por ciento
su consumo en 2010 y 90 por ciento en 2015.

El impacto general será reducir en aproximadamente un 47 por ciento las
emisiones de sustancias químicas que agotan la capa de ozono.

"Cuando se piensa sobre el asunto climático, que es otro asunto ambiental,
hay que preguntarse si la gente que se encarga de ello debería o no
aprender un poco sobre la historia de éxito de la investigación,
agotamiento y recuperación de la capa de ozono".

MODELO IMPORTANTE

Desde 1990, con la finalidad de ayudar a los países en desarrollo a cumplir
con sus obligaciones de reducción de emisiones de conformidad con el
tratado ambiental, el Fondo Multilateral para la Aplicación del Protocolo
de Montreal y cuatro organismos de ejecución -el Programa de las Naciones
Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el Programa de las Naciones Unidas
para el Desarrollo, la Organización de las Naciones Unidas para el
Desarrollo Industrial y el Banco Mundial- han proporcionado apoyo.

Hacia finales de 2005, el fondo aprobó más de 5.000 proyectos y actividades
en más de 140 países. Se espera que esos esfuerzos, una vez que se lleven a
la práctica, eliminen el consumo anual de casi 224.000 toneladas métricas y
la producción anual de casi 138.000 toneladas métricas de sustancias que
agotan la capa de ozono.

"Los países desarrollados tomaron la responsabilidad de ayudar a los países
en desarrollo", afirmó Anne Douglass, científica adjunta de proyecto para
la nave espacial Aura de la NASA, al Servicio Noticioso, "y se trata de un
modelo realmente importante". Los instrumentos de Aura vigilan la
composición química de la atmósfera y recaban información que ayuda a los
investigadores a entender mejor la química del ozono por medio de modelos
computacionales".

El fondo multilateral fue el primer mecanismo financiero creado bajo un
tratado internacional.

Como parte del acuerdo que se concretó en septiembre, las partes acordaron
que el financiamiento del fondo multilateral que se destina a países en
desarrollo será estable y suficiente para permitir a esas naciones cumplir
con el programa acelerado de eliminación paulatina.

Richard Stolarski, un científico de investigación en el Centro Goddard de
Vuelos Espaciales de la NASA en Maryland, dijo al Servicio Noticioso que
"es poco común que los países del mundo elaboren un protocolo en el que
participen desde países desarrollados, países en desarrollo y países
intermedios, hasta países ecuatoriales, de latitudes elevadas y estados
insulares, y que se reúnan cada cierto tiempo para debatir de manera
racional lo que se percibe como algo que hará del mundo un lugar mejor. Es
excepcional".

Para más información sobre el Protocolo de Montreal (
http://ozone.unep.org/spanish/ ), consulte el sitio de Internet de PNUMA.
Para información adicional (
http://www.epa.gov/ozone/2007stratozoneprogressreport.html ), en inglés,
sobre los avances para proteger la capa de ozono, consulte el sitio web de
la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA).

Véase también el artículo "Incierto el efecto del cambio climático en
recuperación de la capa de ozono (
http://usinfo.state.gov/xarchives/display.html?p=washfile-spanish&y=2007&m
=October&x=20071016123959liameruoy0.9792292
 )".

(El Servicio Noticioso desde Washington es un producto de la Oficina de
Programas de Información Internacional del Departamento de Estado de
Estados Unidos. Sitio en la Web: http://usinfo.state.gov/esp)
Saludos
Rodrigo González Fernández
DIPLOMADO EN RSE DE LA ONU
www.Consultajuridicachile.blogspot.com
www.lobbyingchile.blogspot.com
www.el-observatorio-politico.blogspot.com
Renato Sánchez 3586
teléfono: 5839786
e-mail rogofe47@mi.cl
Santiago-Chile
 
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biocombustibles


BRASIL:
Biocombustibles luego de la euforia
Por Fabiana Frayssinet

BELO HORIZONTE, Brasil, 19 oct (IPS) - Pasada la euforia inicial de Brasil por convertirse en la "gran potencia bioenergética", autoridades, académicos y activistas discuten soluciones para minimizar los eventuales efectos sociales y ambientales de los llamados "combustibles verdes".

El síntoma de esa preocupación se vio reflejado en la VII Conferencia Latinoamericana sobre Medio Ambiente y Responsabilidad Social (Ecolatina), que se realizó entre el martes y este viernes en la sudoriental ciudad brasileña de Belo Horizonte, y que este año tuvo como tema central los efectos de los cambios climáticos en la región.

Varios foros y seminarios de la conferencia convocaron a especialistas para debatir desafíos y oportunidades de las energías renovables, particularmente los biocombustibles, alcohol carburante y biodiésel destilados de vegetales como caña de azúcar, maíz, soja, girasol y ricino, entre otros.

Según datos presentados por Ecolatina, la bioenergía es un mercado en rápida expansión que en los últimos años recibió inversiones de unos 21.000 millones de dólares.

El temor es que esa vertiginosa y creciente demanda provoque aumentos en el precio de los alimentos e impactos ambientales por la expansión de áreas de monocultivo para los también llamados "agrocombustibles".

La preocupación que lanzaron inicialmente organizaciones campesinas y académicas se "institucionalizó" a partir de un informe divulgado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO), en junio pasado.

Según el estudio de la FAO, la creciente demanda de biocombustibles podría aumentar este año los gastos globales de la importación de alimentos en cinco por ciento, para alcanzar un valor récord de 400.000 millones de dólares.

El estudio se refiere especialmente al precio de los granos y aceites vegetales usados a gran escala en la producción de los biocombustibles, como el maíz en Estados Unidos.

Brasil produce actualmente alcohol carburante o etanol, que se mezcla con gasolina, a partir de caña de azúcar, y estudia elevar su producción de biocombustibles sobre todo a partir de enero de 2008, cuando entrará en vigencia una ley que obligará a utilizar una mezcla de dos por ciento de biodiésel en los vehículos que funcionan a gasóleo.

En términos de producción, eso significará una demanda de unos 850 millones de litros el primer año, volumen que aumentará progresivamente hasta 2013, cuando la mezcla obligatoria pase a ser de cinco por ciento de biodiésel, dijo a IPS Jorio Dauster, presidente de Ecodiesel, empresa que produce 55 por ciento de ese tipo de combustible en Brasil.

Mozart Queiroz, gerente de desarrollo energético de la empresa petrolera estatal Petrobras, cree que en el caso de Brasil "es posible mantener el equilibro entre la producción de alimentos y energía".

A diferencia del maíz utilizado en Estados Unidos para destilar etanol, lo que elevó su precio, en Brasil la mayor producción se obtiene a partir de la soja, un grano del que se extrae tanto la parte seca proteínica destinada a alimentación humana o animal, como el aceite para biodiésel.

"El desafío es garantizar una producción de forma sustentable", dijo a IPS el ejecutivo de Petrobras que, siendo una tradicional empresa de petróleo y gas ahora también apuesta a los biocombustibles.

La opinión es compartida por Dauster, quien afirma que el dilema "bioenergía o alimentos" es "falso".

Dauster argumentó que si aumenta la demanda de biocombustibles, como en el caso del obtenido de la soja, se elevará en la misma proporción su producción alimentaria porque "no hay como extraer su aceite sin extraer su harina".

El empresario, que cuenta con seis usinas de biodiésel en todo el país y que invierte en el estudio de otras fuentes, como ricino y piñón, recordó que los dos principales motivos para estimular ese tipo de energía son la necesidad de sustituir los combustibles fósiles no renovables y la de aminorar sus emisiones nocivas de gases de efecto invernadero, considerados responsables del calentamiento global.

Aunque eventualmente haya un aumento del precio de los alimentos, la opción estratégica es escoger el mal menor, agregó.

"Si disminuye la oferta de petróleo --un recurso fósil no renovable-- y por lo tanto su precio, en el futuro también habrá un aumento del precio de los alimentos", anticipó.

"Y si no combatimos el calentamiento global, habrá mayores sequías e inundaciones, que perjudicarán especialmente a los más pobres", agregó.

No es la misma opinión que tienen otros expertos presentes en Ecolatina, como Roberto Smeraldi, de la organización no gubernamental Amigos de la Tierra.

Si bien tanto las plantaciones para alimentos como para combustibles pueden tener efectos sociales y ambientales "si no son cultivadas de forma sustentable", en el caso de un aumento masivo de las áreas de cultivo para biocombustibles, esos impactos podrían ser aun mayores.

"En los últimos dos años hubo un crecimiento del ganado en la región amazónica de casi dos millones de cabezas anuales y, por primera vez, en el (sureño) estado de São Paulo perdimos más de medio millón de cabezas" en el mismo período, ejemplificó Smeraldi. El fenómeno se atribuye "sin duda" a un aumento, casi en la misma proporción, de cultivos de caña en esa zona sur.

Además, la creciente demanda de áreas de cultivo para ese fin "sin duda resulta en una mayor competencia por la tierra y aumento de su precio" y cuando eso ocurre se puede producir una "expulsión de los campesinos más pobres", sostuvo.

Para el director de Amigos de la Tierra - Brasil lo importante es que el gobierno promueva una verdadera regularización agraria para dar tenencia segura de la tierra a los pequeños campesinos.

"Sin seguridad en la propiedad podremos tener un efecto en cadena de desplazar diferentes actividades a tierras marginales", acotó.

El gobierno ya es consciente de esos riesgos.

La ministra de Ambiente, Marina Silva, dijo que su país "esta haciendo algo que puede ser paradigmático para otros países" que es establecer zonas agrícolas específicas para cultivar biocombustibles.

"Brasil ya tiene un mapa de áreas prioritarias para la preservación de la biodiversidad" y existe una norma del Ministerio de Agricultura que prohíbe el cultivo de caña de azúcar en la Amazonia, afirmó.

"Se trata de un esfuerzo que va a orientar la producción de biocombustibles. La decisión del gobierno es que esa producción no comprometa, en hipótesis alguna, la seguridad alimentaria y que tenga una base sustentable", subrayó.

Para diversificar los biocombustibles y evitar monocultivos como el de la soja, el gobierno brinda incentivos fiscales a los productores de biodiésel que compren materia prima a pequeños cultivadores, exponentes de la agricultura familiar.

El secreto, según Dauster, es crear nuevas alternativas bioenergéticas para dar opciones económicas también a los pequeños productores.

La pregunta todavía sin respuesta es qué capacidad de oferta y competencia tendrán esos pequeños campesinos respecto de los grandes grupos de inversionistas nacionales y extranjeros que comienzan a actuar a gran escala en el sector bioenergético brasileño. (FIN/2007)

Saludos
Rodrigo González Fernández
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Agricultura la clave para reducir el hambre mundial

Agricultura la clave para reducir el hambre mundial

El Banco Mundial presentó su "Informe sobre el Desarrollo Mundial 2008". Ve en el campo la clave para combatir la pobreza y propone impulsar la agricultura a nivel internacional.

La agricultura es la clave para reducir la pobreza y el hambre en el mundo para ello los países en desarrollo deben incrementar la inversión en el sector y los industrializados reducir las subvenciones.

 

Según los datos del BM, el 75 por ciento de los pobres del mundo viven en zonas rurales, pero sólo el cuatro por ciento de la ayuda oficial al desarrollo se destina a la agricultura en los países en desarrollo.

 

De ahí la propuesta de crear un programa de "Agricultura para el desarrollo", un programa dinámico que podría beneficiar a los casi 900 millones de habitantes de las zonas rurales de los países en desarrollo que viven con menos de un dólar al día.

 

El producto interior bruto (PIB) originado en la agricultura es aproximadamente cuatro veces más eficaz para reducir la pobreza que el generado en otros sectores, según el "Informe sobre el desarrollo mundial 2008", presentado en Washington por el Banco Mundial (BM).

 

Las subvenciones el obstáculo

 

El Banco Mundial demanda desde hace muchos años que los países desarrollados eliminen las subvenciones a los productos agrícolas, que impiden a los países menos desarrollados competir en igualdad de condiciones. Alain Janvry, coautor del informe del BM hace hincapié en la contradicción de que el sector agrícola marche bien, pero que a millones de campesinos no les vaya bien.

 

En el informe se afirma que los países ricos deben reformar las políticas que perjudican a los pobres y se cita expresamente a Estados Unidos, país al que se pide que reduzca las subvenciones al algodón que hacen disminuir los precios de la producción de los pequeños agricultores africanos.

 

Además, el Banco recuerda que los países industrializados 'son los que más han contribuido al calentamiento global de la Tierra', por lo que deben intensificar 'urgentemente' sus esfuerzos para ayudar a los países de menores ingresos a 'adaptar sus sistemas productivos al cambio climático'.

 

El campo latinoamericano

 

El BM destaca que en Latinoamérica la agricultura sólo representó el siete por ciento del crecimiento entre 1993 y 2005, aunque algunos sectores como la soja en el Cono Sur, los biocombustibles en Brasil, la fruta en Chile, las verduras en Guatemala y Perú, flores en Colombia y las bananas en Ecuador registraron un 'crecimiento espectacular'.

 

Pese a que 'el crecimiento en la agricultura demostró un débil poder para reducir la pobreza', el informe asegura que 'la agricultura sigue siendo importante para el desarrollo en la mayoría de los países de la región'.

 

El objetivo principal en Latinoamérica, según el informe, debe ser 'promover la inclusión de los pequeños agricultores en los nuevos mercados de alimentos y facilitar trabajos remunerados en la agricultura al tiempo que se conserva el medio ambiente rural'.

 

Para lograrlo, propone modernizar los sistemas de producción 'para crear crecimiento y trabajos', mejorar la calidad de vida de los agricultores de subsistencia, educar a los agricultores para trabajos de alta productividad y revisar las políticas gubernamentales, que deben estar destinadas fundamentalmente a regular y vigilar.

 

Agencias

 
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